Otra de las secciones que incluye este blog dentro de la variada oferta que presenta esta nueva y vistosa versión de fororecre.com, son los cursos “dandalú”
Lógicamente la intención nada tiene que ver con la docencia ni muchísimo menos, y menos cuando la gran mayoría de foreros son andaluces y no vamos ahora nosotros a ser tan pretenciosos como para tener la intención de enseñarles a hablar. La intención no es otra que reir un rato a la vez que incidimos en nuestra propia personalidad de andaluces con todas las connotaciones que ello conlleva y de las que, al menos yo, no debemos dejar de sentirnos orgullosos. Ni tenemos que avergonzarnos de hablar como hablamos, ni somos ni queremos ser bufones para los oídos del resto del reino, pero tenemos infinidad de particularidades en las que no solemos reparar, y que nos distingue de alguna manera. Hacer lo contrario, intentar copiar o hablar de una forma que para un andaluz es antinatural ante según qué interlocutores (hacerse el fino, vamos), hace caer muchas veces en el más espantoso de los ridículos, aportando a la conversación palabras forzadas como “bacalado” o “chimeneda” o aquella anécdota sin desperdicio de ….”voy a ausentarme un momento para hacer pis…y quizás cague”. Nosotros no hablamos así, en Andalucía no decimos “Don Manuel, da la impresión que con el paso del tiempo, su capacidad de raciocinio va decayendo”, aquí decimos : “estás shosheando, Manolo” y eso es así y no es malo, es nuestra forma de decir las cosas.
¿No tienen los vascos, catalanes, gallegos etc su propia lengua? Pues nosotros tenemos la nuestra y nuestra forma de hablarla. Es castellano si, pero lo hablamos como tenemos que hablarlo para entendernos entre nosotros. No decimos “¿dónde vas? sino “¿andevá?”, no decimos “hasta luego” sino “taluego” y “amonó” para decir que nos vamos. La cosa es que usamos palabras para resumirlo todo. Cuando dos andaluces están hablando y uno de ellos no termina de creerse lo que le está diciendo el otro, no dice “me resulta complicado darle credibilidad a tus palabras” no, no, el andaluz dice “enga yá” y como eso, todo. Para saludar nos puede hasta sobrar con un “Éh”.
Es por eso que aquí queremos darle a nuestra forma de hablar la importancia que se merece. Porque somos así y así queremos seguir siendo. Puede que no hayamos reparado en muchas de las palabras que usamos, y debemos reparar en ellas. Por ejemplo, los Andaluces no usamos “sprays insecticidas”, sino que para matar a los mosquitos les echamos “Flí” y no “salimos a pasear” sino que nos vamos “a dá una güerta”. No comemos “regaliz” sino que comemos “citrato” y no decimos “vamos a visitar a mi hermana en su domicilio” sino decimos que “nos vamo anca mirmana” y tampoco nos emborrachamos, sino que “la cogemos dacuadrito” o nos “alicatamos” y tampoco damos “ganchos de izquierda” sino que “pegamos mascás”. Nuestra lengua es así de rica y peculiar, y no debemos avergonzarnos de ello.
Por lo tanto nos vais a permitir todos que desde este blog utilicemos la riqueza de nuestra lengua para enriquecerla y ensalzarla, y defendamos el derecho de hablar como hablamos y de expresarnos como lo hacemos, sin menoscabo de nuestra cultura ni de nuestra capacidad léxica. El decir que alguien “cose pa la calle” cuando queremos decir que es gay, no es ningún signo de incultura, sino una forma particular de usar nuestro castellano, enriqueciéndolo de paso.

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