Saturday, October 21, 2006

Curso dandalú (lecsión segunda)

“Comidas, reuniones de amigos y celebraciones varias”

Otra de las situaciones donde mas clara y contundentemente se pone de manifiesto el “andalú” como idioma o dialecto, son las comidas familiares, reuniones de amigos y celebraciones varias. El andaluz, en este hábitat, se deshace del encorsetado manual de la dialéctica cuidada y deja al libre albedrío la proliferación de los vocablos y construcciones léxicas de la Andalucía coloquial más auténtica y cercana. Una comida familiar o reunión de amigos, es para el andaluz todo un cuidado ritual en el que hay que mimar todos y cada uno de los aspectos y detalles que la rodean, desde las comandas y bebidas varias a consumir, hasta todos y cada uno de los aspectos personales y sociales que puedan afectarle.

Para una comida familiar, que por cierto, aunque se reúnan veinte personas se denomina “comé anca mi cuñao”, existen dos posibilidades muy concretas : que cocine el hombre, o que cocine la mujer. Cuando el hombre andaluz, abandonando sus históricos prejuicios, se hace cargo por sí mismo de la correspondiente paella o barbacoa, “se hace cargo” por decir algo. El andaluz comienza por buscar el motivo y darle la relevancia adecuada. En realidad no se necesita un motivo de especial peso, pero aún habiéndolos, analicemos las comunicaciones al tal efecto. Mientras un castellano o “no andaluz” diría : “Cuñado Alberto, mi mujer y yo vamos a ser padres por segunda vez, por lo que tenemos la intención de invitar a la familia a comer, para comunicar y celebrar tan bienaventurado acontecimiento”, nuestro querido andaluz diría “Arbertito mostruo, turmana saquedao preñá otravé, así que avé sier domingo nos juntamos tós, nos jartamocomé y la cogemo dacuadrito, que pagan mis cojone...!!! ”. Es tal que así, no existe otra manera en Andalucía de decirle esto a un cuñado.

Otra cosa es la preparación y disfrute de la susodicha comida festiva. Si cocina el hombre, pues ya la tenemos liada. Y digo “cocina el hombre” por decir algo, ya que si se trata de paella, el hecho de cocinar se limita a mover el arroz con una cucharita de madera dando mil lecciones de cómo se hace, mientras consume varios litros de cerveza, y si se trata de barbacoa, la acción de cocinar se centra en darle vueltas a las costillitas y sacarlas antes de que se chamusquen. El cocinero en cuestión, si es nacido más allá de Despeñaperros, al elaborar los manjares, diría “Cariño, he calculado a puñado de arroz por comensal, ¿crees que será suficiente?”, mientras el nuestro se expresaría : “Echa arró ahí cojone !!, que paje questuyo” y en plan barbacoa sería lo mismo. En plan barbacoa, ocurriría lo mismo pero todavía algo mas magnificado y superlativo, una barbacoa andaluza es como si se le tuviera que dar de comer y beber a dos pelotones de zapadores del ejército, independientemente de que los invitados no pasen de diez. El andaluz, si es él quien se encarga, compra carne como para encerrarse en un refugio nuclear tres años, aunque él siempre dirá que ha comparo “una mijita canne papicá argo”, aunque no le de reparos en que le escuchen ya metido en faena : “Echa más panceta ahí a la candela conño, pringue, pringue, que haya pringue güenahí patós !!...que no farte de ná !!” y luego al final de la jornada, termina todo el mundo comiendo panceta fría con whisky, mientras alguien con la media tranca, dice eso de “un día é un día”

Pero centrémonos en el léxico y no en el comportamiento social del andaluz, que eso es materia para otro curso. Una vez convocada a la familia , hay que tener en cuenta la cantidad de construcciones que el andaluz usa para recibir y acomodar a sus invitados cuando éstos comienzan a llegar. Estos son recibidos como si hiciera años que no se ven aunque estén coincidiendo cada domingo y hay que usar expresiones adecuadas a tal circunstancia, y compararlas con el castellano de mas rancio abolengo. Por ello, el “Hombre tío Luis, te veo muy bien, pasa y acomódate que te traigo un refresco” que diría el recio castellano de la meseta, se convierte en “Hombre tito cojones, que bien vive joío, cojunasilla y trae una servesita patí y otra pamí” al igual que expresiones como “¿Qué tal sobrina? estás ya hecha una mujercita” hay que traducirlas al andaluz como “Coño niña, tan salío las teta en dos días, joía” y aquellas de “Abuela, siéntese usted en este sillón que es mas cómodo y mullido” al traducirla sería “como sentéi ahí a la agüela, sequeda dormía nun pispá y no vamos podé hablá con los ronquío”. Son ejemplos de construcciones coloquiales.

Pero el centro de toda celebración, es la juerga. Un andaluz alrededor de la comida que sea y de las bebidas más variopintas, lo que busca es la confraternización plena con sus familiares y amigos. Podemos dividir esta acción social de reunión y divertimento, en varias etapas : preparación y bienvenida (de la que ya hemos hablado), conversación, rato de cante y/o chascarrillos y la etapa final, también llamada cargantes diálogos sin sentido con demostraciones de amor fraternal y sobeos varios (lógicamente esta última etapa es sólo y exclusivamente fruto del alcohol y proporcional a la calidad del mismo). Para cada una de las etapas tiene el andaluz construcciones léxicas más que asimiladas y universalizadas.

En la próxima lección, analizaremos la conversación, el rato de cante y/o chascarrillos y los cargantes diálogos de amor fraternal y sobeos varios, ya que estas etapas y situaciones del andaluz, aportan a su forma de hablar tan peculiares características, que merecen por sí misma un más profundo y concienzudo análisis, ya que se destapan las mas genuinas e imaginativas construcciones léxicas y estamos obligados a estudiarlas con especial interés y detenimiento.

Vocabulario usado :

Comé anca mi cuñao : Hecho de reunirse familiarmente para degustar comandas varias.

Arbertito : diminutivo de Alberto.

Mostruo : que eres un crack, un fuera de serie.

Turmana : hija de tu misma madre y padre. Si se usa con el prefijo “er coño de” puede identificarse como expresión despectiva y soez.

Saquedao preñá : Mujer que ha quedado en estado rebuena esperanza.

Otravé : de nuevo

Nos juntamos tós : quedamos

Nos jartamocomé : almorzamos sin medida de cantidad. También puede sustituirse por “nos ponemos como er Quico”, que no hay datos de quién pudo ser, pero que por lo visto no escatimaba esfuerzos en la ingesta de alimentos.

La cogemo dacuadrito : Terminamos en lamentable estado físico y mental, debido al desmedido consumo de bebidas alcohólicas.

Que pagan mis cojone : Que corro con los gastos.

Arró : arroz.

Paje : parece. No confundir con acompañante de rey mago.

Questuyo : Relativo a la posesión de algo.

Una mijita canne : 25 o 30 kilos de carne variada.

Papicá argo : para no parar de comer en toda la jornada.

Conño : expresión altisonante muy común relativo a la mujer. En el caso concreto de este vocablo hay que poner especial interés en nombrar la “n” que antecede a la “ñ” ya que si no fuera así, no lo estaríamos diciendo en andaluz. En algunos casos de especial refuerzo del vocablo, se usan varias “n” para enfatizar su significado y sonaría “connño ya” por ejemplo.

Guenahí : relativo a la calidad de la expresión que le anteceda.

Que no farte de ná : Expresión que resume el deseo de que la fiesta sea completa y/o sin carencia alguna.

Joío : adjetivo cariñoso y familiar. Si llevara detrás el sufijo “porculo” ya cambiaría su familiaridad por cierto tono de crítica.

Cojunasilla : imperativo que invita a portar un asiento y al hecho en sí de sentarse.

Pispá : espacio corto de tiempo.

Ronquío : sonido entre nasal y gutural fruto del adormecimiento.

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