Pues eso en andaluz se llama…”er tapeo” y da pie a infinidad de palabras y expresiones que este curso no puede ni debe dejar pasar sin analizarlas y mas, cuando ese “tapeo” acaba con el inevitable “calentamiento de pico”. Así que vayámonos “a tomanno unas tapitas” mientras buceamos en esta nuestra querida lengua andaluza.
Estas circunstancias de interactuación social que llamamos “tapeo”, queramos o no, influye muy directamente en la construcción y uso del lenguaje coloquial andaluz, que afronta estas situaciones de ocio y esparcimiento de una manera muy diferente a como nos indica y aconseja el sobrio, sereno y correcto lenguaje castellano. Un andaluz puede guardar cierta forma y corrección en su lenguaje a conciencia, mientras sus sentidos no se encuentren influenciados por el dulce néctar de la vid o por el importado y no por eso menos aclamado zumo de malta, pero en cuanto estos aplican su eufórica terapia, surge a la superficie el más arraigado y rancio léxico para la ocasión. Pero no todo es fruto de tan destilado efecto, sino que incluso los abstemios mas integristas, se dejan llevar por tan racial y atávica manera de expresarse.
De todas formas, no podemos hacer una exposición clara del lenguaje andaluz en tan nutritivo escenario, sino es de nuevo sirviéndonos de una comparación directa con su lengua madre.....la lengua castellana. Dentro de este ámbito y contexto, si todos admitimos como correcta en nuestro lenguaje oficial la expresión....”Vamos a la cafetería, que te invito a tomar una cerveza”, no podemos hacer menos al valorar la expresión andaluza de “Amonó ar bá patomanno un tanque”. Esta expresión es totalmente válida y aceptada en cualquier ámbito y no podemos por incorrecta, dejar de darle su significado social. “Amonó ar bá” es una expresión que engloba toda una declaración de intenciones para un Andaluz. Un Andaluz no se “va ar bá” con cualquiera y si se va, lo hace porque a veces hay que ir, aunque sea mal acompañado. Al decirle a alguien “Amonó ar bá” el andaluz le está ofreciendo abiertamente toda su amistad confianza y así debe ser entendido y aceptado, por que en un bar, un andaluz en un bar puede llegar a realizar los más exitosos negocios o exponer las más claras y directas declaraciones. Otro punto a destacar es lo de “pa tomanno un tanque” esta expresión si que suele ser por sí misma totalmente falsa y no coincidir bajo ningún concepto con la realidad, ya que rara vez se ha visto que uno haya ido a un bar y SOLO se tome UN tanque...¿dónde se ha visto eso? ¿quién va a ser tan raro y excéntrico para ir a un bar y sólo tomarse un tanque? ¿dónde iría a parar la economía hostelera en ese supuesto? ¿quién estaría dispuesto a cometer tamaña atrocidad? Un andaluz desde luego, no. Un tanque, cuando pide alguien un tanque en la barra de un bar, está diciendo claramente al camarero “vaya poniendo usted una cerveza para ir haciendo tiempo mientras llena otra” ¿o no?
Otra cosa es lo del “tanque” ¿de donde viene esa palabra? ¿porqué se le llama “tanque” al vaso alto de cerveza? ¿es una metáfora belicista, buscando claramente la comparación con el vehículo acorazado militar? ¿o por el contrario es una alusión a los tanques o depósitos donde se almacena agua o cualquier otro líquido en grandes cantidades? ¿es entonces en función a esta última que cuando pedimos “un tanque de cerveza” estamos indicando solapadamente que nos vamos a beber mas o menos un depósito de
Pero volvamos al tema. Dentro de un bar de tapas, encontramos mil y un nombres y mil y una expresiones exclusivas, patrimonio del lenguaje andaluz y, por cercanía al que suscribe, del onubense. Es el caso por ejemplo de la clásica tapa de olivas o aceitunas, que en andaluz pasa a denominarse directamente “acituna” o “acituna linñá” en el caso de las aceitunas maceradas, que hasta para pedirlas, se usan diferentes construcciones. Del típico y expresivo “niño, daluna patá lolivo” para solicitar un plato de aceitunas, al imperativo y directo “jefe, que se le vana secá las gordale, eche un plato pacá”, pasando por todo un rosario de formas de pedir las cosas.
Pero pasa algo parecido con cualquier producto a consumir en un bar, cafetería, restaurante o cualquier otro establecimiento hostelero. Con el resto de entremeses o “tentempiés” tenemos las mismas diferencias léxicas con el castellano. Una persona castellano-parlante de la meseta, pediría con su correcta oratoria..”por favor, sírvame una ración de berberechos”, mientras que por aquí nos entienden perfectamente al decir..”niño, pormun plato berdigone, arfavó”. Hay infinidad de productos que denominamos de nuestra propia forma y manera y que se pueden encontrar en cualquier menú de media mañana, y pongo algunos de ellos en yuxtaposición con su traducción al castellano, con objeto de resaltar cómo el lenguaje andaluz consigue con su deformado atractivo, dar cercanía y familiaridad a cada significado. Comprobemos cómo el andaluz nombra a sus cosas y cómo utiliza dichos vocablos sirviéndonos de un resumido listado de productos :
Armóndiga : bolas de carne picada aliñada, pueden ser “con tomate” o “en zarza”
Ej : (y elíjase la que suene con mas arte)
Castellano : “Esas albóndigas deben estar exquisitas”
Andaluz : ”Qué güena pinta tienen las armóndigas”
Agujapalá : pez espada (lo de aguja se entiende, ¿pero “palá”? ¿qué será “palá”? en fin…)
Ej :
Castellano : “Tomaré pez espada que hoy estoy algo lleno”
Andaluz : “Po yo viá probá namá cuna mijita daguja palá, que ya vengo almorzao”
Calamare der campo : cebolla frita (mira tú que simple)
Ej :
Castellano : “Vendría bien ahora unos aros de cebolla fritos”
Andaluz : “No pongas mas calamare der campo y abre ya la paletilla, cojone”
Chocho : altramuz (si, altramuz, será por la rajita esa de arriba, digo yo….)
Ej :
Castellano : “Señorita, sirva usted aunque sean unos altramuces para acompañar la cerveza”
Andaluz : “Tráete unos chochos,…chocho”
Hay otros muchos nombres y expresiones, ahí van algunos :
Chícharo : Guisante
Chicharrone : cortezas y sobras del cerdo, fritos
Cañaílla : molusco cocido
Cocreta : aquí todavía no está claro cómo se dice en andaluz. Podemos encontrar “cocreta”, “cocleta”, “crocreta”, “cloqueta”....aquí la lengua andaluza todavía no ha llegado a unificar esta palabra.
Gurumelo : Amanita ponderosa, seta muy común en la sierra de Huelva con forma de eso, de gurumelo.
Habanzapatá : Legumbre cocida y que no le falte “er poleo” (una yerba que hay)
Jamón de mono : cacahuete
Papalinñá : patata fresca cocida, cebolla, perejil, aceite de oliva, sal y vinagre
Pero : manzana tipo golden
Picaillo : Ensalada de hortalizas cortadas muy pequeñas
Pijota : pescadilla pequeña
Pimentá : Ensalada de pimientos y tomates asados
Pringá : revuelto de chacinas variadas (aunque también se usa este vocablo para referirse a una tía así chunga y saboría)
Puntillita : calamar pequeño
Tapaculo : pescado de la costa
Hay un buen grupo de expresiones muy bien ordenados en : http://www.huelvayork.com/diccionario/comida, web que os recomiendo.
Pero no solo en “er tapeo” de media mañana encontramos estas particularidades tan llamativas, sino que por ejemplo, en el desayuno o la merienda también podemos encontrar las mismas diferencias con el castellano. Por que en Andalucía y concretamente en Huelva, no existen los churros propiamente dichos como en el resto el país, aquí comemos “calentitos” ya sean “calentito de masa” o “calentito de papa”, da igual. Otros dulces del desayuno o la merienda, también tienen su nombre propio y autóctono. Aquí no comemos pastelitos de crema, sino que comemos “piononos” o “pitizús” (de Dioni a poder ser) y lo que un castellano denominaría “pastelillo de hojaldre y merengue” aquí se llama “miloja”. Tampoco comemos el “dulce de membrillo” sino que aquí pasa a ser de “dulce” a “carne” y tenemos la “canne membrillo”. Pero si buscamos un pastelillo con una especial diferencia entre su nombre castellano y su traducción andaluza, no es otro que el conocido en castilla como “profiterol”, que más parece el nombre de un jarabe para la tos, por lo que por aquí preferimos llamarle simple y llanamente “durse de mogué”
Como podemos ver, el léxico del clásico “tapeo” es muy rico y variado, al igual que su propio contenido.
Otro día hablaremos de las bebidas que acompañan al tapeo, donde también encontramos interesantes expresiones como “buche” (trago), “buchito” (trago igual que el anterior, pero camuflado para parecer mas pequeño), “calimocho” (tinto con coca-cola), “candié” (bebida reconstituyente hecha con yema de huevo, azúcar y vino añejo. Ojo, porque viene del inglés “Candied egg” (huevo azucarado) y probablemente sea una herencia mas del asentamiento minero inglés en Huelva), “rebujito” (vino tipo manzanilla con Seven-up), etc……

No comments:
Post a Comment